Artwork > Un horizonte vítreo/ Cal viva

Buceo bajo un  travi pintado de azul
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-100 cm
2019
$3000
Una estela rojo sanguina
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-100 cm
2019
$3000
Una casa pecera
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-100 cm
2019
$3000
Las mazorcas sin deshojar
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-100 cm
2019
$3000
Colgada las sombras un kimono
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-100 cm
2019
$3000
Un horizonte vítreo
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
92-92 cm
2019
$3000
Planos de estancias apiladas
Mix media, óleo, textil, collage, dibujo.
100-97 cm
2019
$3000

Llevo años recopilando sueños.

A partir de ellos me han publicado un poemario ( CAL VIVA. Editorial Luces de Galibo) que estará en librerías en Marzo 2020.

Paralelamente estoy haciendo una serie de cuadros basados en mi mundo onírico que a través de la prosa poética y collage nos hacen acceder al mundo interno de la razón poética-estética. Obras realizadas con técnica mixta: Oleo, collage, tejido, dibujo, acuarelas etc

"Vivir es pasar de un espacio a otro
haciendo lo posible para no golpearse."
Georges Perec

Texto del poeta Jesus Aguado.

Vivir es, en efecto, aprender a pasar de un espacio a otro. Sin herirse. Sin desgarrarse. Sin dejar atrás partes de uno.

Porque los espacios son acogedores (o al menos lo intentan), pero el puente o pasadizo o puerta que los comunica tiene mandíbulas potentes y ganas de hacer daño.

Los sueños de Carmen Hurtado lo saben. Que, aunque los espacios son más o menos de fiar, los caminos que los ponen en comunicación muerden, amputan, destrozan. Y que la existencia necesita esquinas, techos, ventanas, cerraduras y vigas a donde regresar, en donde refugiarse, cuando lo que está ahí o más allá o no pertenece al nosotros nos persigue con intenciones telúricas, carnívoras, lejanísimas y quizás sucias. Somos los cerditos del cuento afanados en resolver el misterio de la choza inexpugnable y el mundo es un lobo astuto.

Desolación de alguien que busca afueras donde reconstruirse pero que solo confía en el adentro que proporcionan unas paredes. Por eso en estos sueños hay: casas (una se inunda, otra es azul, la siguiente es provisional, la última es baja), iglesias, casetas, barracones, monasterios, cortijos, edificios, rascacielos, museos, castillos, salas, cuevas, cubículos, estancias y clubes. Y muros, tabiques, bastantes camas o una chimenea apagada.

Estos sueños saltan de cualquiera de estos lugares a otro (una rayuela onírica cuya última casilla no es el cielo sino la tristeza) mientras hablan de desiertos o de diques o de ríos, es decir, mientras la intemperie los persigue retráctil, afilada, tensa y al acecho.

Carmen Hurtado escribe sus sueños para que el no-mundo del que provienen no la tachen a ella (miles hasta la fecha: las cifras de una cazadora inigualable). Porque soñar bien es también aprender a pasar de un espacio a otro (el que conecta la conciencia con la inconsciencia, lo racional con lo irracional, la luz con la oscuridad, lo que afirma con lo que niega, el yo con el otro, quién sabe si la vida con la muerte) sin golpearse (y sin que la cabeza golpee el corazón y viceversa), algo que esta artista, fotógrafa y escritora sabe mejor que la mayoría.